Hace no mucho, empezó a circular una imagen con una decena de "características" que tenemos nosotros, los estudiantes y profesionales de esta bellísima carrera, por las redes sociales. Valgan verdades, se trata solamente de una versión más actualizada de una suerte de decálogo que deben tener en cuenta aquellos que tienen la oportunidad, para bien o para mal, de convivir con un biólogo, y de las situaciones a las que atenerse con éste. Dejo, a continuación, la imagen en cuestión.
Yo soy botánico, con algo de experiencia docente y algo, también, de calle en el mundo laboral del biólogo, y como tal puedo afirmar lo siguiente con respecto al decálogo:
- Mi campo de estudio es la taxonomía de plantas, pero no soy ni jardinero, ni agrónomo; mi conocimiento debería limitarse a la situación taxonómica de un grupo específico de vegetales. Sin embargo, es poco profesional no tener algunos conocimientos básicos de casi cualquier organismo vivo, y ésta es una de las primeras deficiencias que he notado en varios colegas míos, luego de salir de la facultad al mundo laboral, que son incapaces de llevar a cabo una revisión rápida en internet sobre temas tan básicos como el ciclo vital de los mamíferos, o la jerarquía de los rangos taxonómicos. Muchos colegas no sólo no son capaces de distinguir una angiosperma de una gimnosperma, sino que consideran que, al no ser ése su campo, no tienen por qué saberlo... y eso es casi tan malo como que yo, en mi calidad de botánico, no supiese cuál es la diferencia entre un mono y una mariposa. Además, ¡por Dios!, sinceramente, ¿quién de nosotros llama en algún momento ciclopentano-perhidro-fenantreno al colesterol? ¿Quién?
- Conozco varios biólogos desapasionados, que con las justas leen periódicos para enterarse de política. La falta de pasión no es sólo el desinterés por la carrera, sino también el desinterés de hacer investigación pura y sin ninguna aplicación directa. Eso es lo que diferencia la biología, una ciencia básica, de, digamos, la ingeniería biológica, una disciplina aplicada. Esta característica del biólogo peruano actual parece no ser muy importante, pero, cuando llegamos a instancias donde los organismos estatales - que contratan biólogos, supuestamente, para que revisen que, digamos, el componente biológico de un EIA está bien llevado -, y el susodicho pide información tan absurda como las coordenadas de la especie nueva, demostrando que no tiene ni idea de cuál es el tratamiento que reciben los descubrimientos científicos en una redacción que imposibilita su entendimiento, creo, ya es hora ponerse a pensar si de verdad es necesario nuestro trabajo, pues parece que los cinco años de carrera fueron por las puras.
- Ser biólogo no es sinónimo de ser desaseado, ni tampoco ambientalista. Personalmente, prefiero un millón de veces que ensucies el ambiente, que sentirme sucio; aun en campo. Esta creencia de que ser biólogo implica, necesariamente, toda una filosofía verde o ecoamigable no es más que un estereotipo absurdo que equipara al profesional que se ha matado leyendo y leyendo libros, y entendiendo que es imposible no afectar el entorno, con el optimista de buenas intenciones pero ninguna preparación. O ducha.
- Ser biólogo no es amar la vida, sino el estudio científico - i.e., serio - de los seres vivos. Amar la vida es una postura bonita para la mayoría (no para mí), pero no es suficiente para hacer ciencia de verdad. Y, personalmente, no soy muy adepto de los "bichos" sin clorofila, lo que incluye varios taxones que, se supone, yo debería conocer bien, como los hongos, que son objeto de estudio de la botánica pese a no ser plantas.
- Este punto es, en realidad, importantísimo. La situación laboral actual de los biólogos en el Perú es nuestra culpa por aceptar pagas miserables para trabajos muchas veces muy peligrosos, y por permitir que cualquiera pueda hacer las veces de nuestra carrera. Exponerse a virus, bacterias, enfermedades, animales salvajes, vectores e incluso comunidades campesinas enojadas con la minera de turno no es algo de jugar; sin embargo, si la consultora decide que no va a pagar más de cierta cantidad de dinero, muchos aceptan porque, bueno, chamba es chamba, y no se hace nada al respecto. Es bastante inconcebible que nuestra carrera no sea considerada de alto riesgo, y que nosotros no hagamos nada como gremio profesional para cambiar eso. ¿Dónde están esos biólogos que leen de política ahora?
- Este es otro punto que se me hace importantísimo, y no sólo por ser taxónomo. He conocido muchos biólogos que desdeñan la utilidad de la taxonomía, la sistemática, la filogenia y la nomenclatura tanto o más que los no biólogos; es más: suelen ser los no biólogos los más interesados en saber si la planta que tienen en su casa es, efectivamente, de la especie Cycas revoluta, o si se trata de alguna nueva especie de cicadofita del género Zamia (que, dicho sea de paso, ha sucedido). Muchos de mis colegas se esfuerzan tan poco en entender que los conceptos de biodiversidad se basan sobre aquéllos derivados de éstas, que los banalizan al grado de no tomar la debida importancia en sus investigaciones. ¿Cuántos de nosotros nos hemos molestado en verificar en una institución científica como un museo, un laboratorio o un herbario que la especie con que se supone que trabajamos es tal? Sin ir muy lejos, he visto buenas investigaciones de tesis que, en mi opinión, no están bien sustentadas porque han llevado el estudio con lo que se supone que es la especie... Eso nos quita credibilidad, además de generar confusiones terribles pues solemos sinonimizar el nombre común al científico (no, señores: "oca" no es igual a Oxalis tuberosa, ni "quinua" igual a Chenopodium quinoa). Además, como dijo en algún momento uno de los mejores biólogos que he conocido hasta ahora, "un buen científico no cree en vacas sagradas".
- Llevar a casa muestras de campo o de laboratorio sólo es señal inequívoca de que no se sabe qué demonios se está haciendo. Es permisible en estudiantes de facultad que, bueno, no suelen manejar cosas más peligrosas que una cámara letal. Pero que un biólogo ya egresado lo haga... A menos que tenga, no sé, una estufa o una cámara de Batch en su casa, no sé por qué rayos debería llevarse la muestra.
- Aquí la cosa se torna tan absurdamente subjetiva, que generalizar de esta manera los gustos o la preocupación por la apariencia que cada biólogo tiene resulta, por demás, una reverenda estupidez. Si se tratara de pensar únicamente como biólogos, como buenos científicos, sabríamos que la belleza externa es uno de los primeros elementos de la aptitud reproductiva, y que lo llamado belleza interior es algo demasiado subjetivo, y por ende, poco racional para ser controlado, así que todos seríamos, sin lugar a dudas, lo que suele denominarse superficiales. Iríamos bien vestidos, siempre con cuerpos esculturales, y preocupadísimos de demostrar las mejores características etológicas necesarias que nos aseguren el mayor número de parejas posibles, porque, nuevamente, como biólogos, tendríamos en cuenta que nuestro mayor logro en este mundo sería dejar descendencia. Ah, eso sin agregar que, como sabemos, los primates somos naturalmente polígamos. Creo que ya queda claro el resto.
- Muchos biólogos peruanos con las justas leen, y eso se demuestra en su pésimo uso de la lengua castellana (basta ver el nivel del español empleado en la elaboración de la polémica imagen motivo de esta entrada). Tener una biblioteca amplia no es sinónimo de interés lector: los no biólogos tienden a regalarnos libros, pues asocian la carrera a una curiosidad por saber más y más sobre un tema... Y así debería ser. Pero no. "Sí, yo tengo libros sobre plantas del Neotrópico, y harta información sobre los manglares; es más, podría recomendarte varios papers sobre conservación de ecosistemas"... Pero, la verdad, es que, muy probablemente, no haya leído ni la mitad de esos libros, y que los papers simplemente sean los que usé para una publicación que hice hace ya varios años...
- Somos animales todos, y, sin embargo, vivimos negando nuestra propia naturaleza. ¡Vaya incongruencia! Biólogos y no biólogos por igual. Negamos nuestra tendencia narcisista, nuestro complejo del Ser Supremo o nuestro afán generalizador, todas estas características muy humanas que tenemos todos, sin excepción, pero que, por esas mismas causas, pretendemos ver sólo en los no biólogos.




2 comentarios:
jajajaja muy bueno, Carlos. Tuve las mismas reacciones al leer el texo de la imagen cuando lo vi. Mi principal problema es con el punto # 1; tengo sentimientos encontrados. Por una parte, estoy muy de acuerdo en que los no biólogos (en su mayoria) NO TIENEN IDEA qué hace un biólogo aparte de estudiar plantitas y animalitos y aunque no veo la necesidad de la verborrea de palabras técnicas que, si no estudias algo relacionado con la biología, probablemente no vas a entender, me parece correcto resaltarlo. Yo, hasta que llevé administración general el ciclo pasado, no sabia que era un analisis FODA y cualquier administrador me hubiese tirado un zapato por eso. Entonces no es nada del otro mundo que no conozcas esos términos. Por otra parte, SI es un problema que las personas no sepan en que se desarrolla laboralmente un biólogo. Cuando digo que estudio biología, me felicitan "porque debo ser muy inteligente ya que biología es una carrera dificil" o "porque seguramente al terminar voy a conseguir un puestASO con un respectivo sueldASO"...si, ajá, claro. Por eso hay personas que entran a estudiar biología pensando que van a hacer harta plata y se llevan tremenda sorpresa. Conozco mucha gente inteligente en biología, pero también conozco personas muy inteligentes y capaces que decidieron estudiar comunicaciones o marketing o simplemente no estudiar. Y conozco biólogos que no tienen el IQ de Einstein pero tienen toda la vocación del mundo y la sufren para acabar. Y también biólogos que no tienen el IQ ni la vocación y se llevan todo el crédito... pero a eso no iba jajaja. Respeto mucho a las personas que no saben nada sobre mi carrera y me preguntan: "Oye, y tu qué vas a hacer cuando termines de estudiar?" Y aunque mi primera es respuesta es: "probablemente seguir estudiando" jajaja acto seguido trato de resumir todos los campos y áreas laborales en las que puedo desarrollarme como bióloga. Y esa imagen lo que hace es que las personas NO quieran preguntar o informarse al respecto por miedo a sonar ignorantes, lo cual es lo mas normal del mundo y para NADA algo negativo. O tal vez por miedo a que les digan que estudian el ciclopentano-perhidro-fenantrenITO. Ademas la 3. la 8 y la 9 simplemente no.... de donde salio eso?
De acuerdo con Nicole y contigo. Salgo a campo, sudo, me embarro, a la hora de comer a las justas me enjuago las manos, sigo sudando, sigo ensuciándome... Pero apenas puedo, me baño, me saco la ropa sucia y la guardo (o la incinero, ya que ch*cha), porque es de gente INCULTA y que no HA ESTUDIADO el ser sucio. Peor aún si lo justificas con tu propia carrera, que debió haberte dado los conocimientos para saber que si estás cochino, probablemente te enfermes, y mueras.
Por lo demás, sí. Sobre todo lo de la taxonomía, por el amor de Dios, vale que no seas taxónomo. Vale que no conozcas toooodas las plantas, tooodos los géneros, tooodos los órdenes... OK: pero al menos debes saber que el espárrago NO ES UNA GIMNOSPERMA.
Por otro lado, depende: si, como nosotros haces trabajo de herbario, bien puedes tener muestras en tu casa. El problema es cuando IMPROVISAS un laboratorio en casa, exponiendo a las personas que lo rodean a accidentes de toda índole.
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